Las ideas esenciales del CBK del estado de Nueva York, que también sirven como principios rectores de este documento, indican que:
- Los niños crean sus propios conocimientos de acuerdo con su curiosidad y según sus intereses. La creación activa se ve facilitada por la interacción con personas adultas y con otros niños.
- El aprendizaje de los niños es activo y sigue un camino recurrente: conciencia, exploración, averiguación y aplicación.
La sección “Maneras de encarar el aprendizaje” de las Pautas para el aprendizaje temprano indica cómo es el aprendizaje activo en la primera infancia. En esta sección, podrá ver cómo los niños crean sus propios conocimientos a través de la exploración y la averiguación en cada edad. Esta área es una guía para apoyar a los niños que están desarrollando las características de un estudiante activo: curiosidad, creatividad, iniciativa y persistencia.
Promover estas maneras de encarar el aprendizaje durante la primera infancia prepara a los niños para que sean estudiantes independientes con capacidad para el pensamiento complejo y el razonamiento analítico. Cuando los educadores crean entornos de aprendizaje y participan en interacciones que crean estas maneras de encarar el aprendizaje, los niños desarrollan los procesos cognitivos que necesitan para tener resultados satisfactorios en la mayoría de las escuelas. Estos procesos cognitivos incluyen la capacidad para establecer sus propios objetivos, concentrarse en una tarea, tomar distintas perspectivas, describir su pensamiento y perseverar.
Cuando use las secciones “Lo que el educador podría observar” de esta área, asegúrese de explicar las variaciones individuales y culturales del estudiante. Por ejemplo, la curiosidad se manifiesta de manera distinta en diferentes personas. En un niño, la curiosidad podría manifestarse diciéndole al educador que necesita un destornillador para desmontar una radio vieja y después desarmarla enérgicamente. En otro niño, podría manifestarse leyendo un libro sobre radios. O, en otro niño, podría manifestarse observando en silencio a un adulto que desarma una radio. Es importante que los educadores piensen en sus propias preferencias, suposiciones y expectativas culturales antes de decidir cómo ampliar las maneras de los niños para encarar el aprendizaje.
Las secciones “Maneras en las que el educador podría apoyar el desarrollo del niño” incluyen ideas que podrían ser una discordancia cultural para algunos educadores y para algunas familias. Por ejemplo, sugiere que, para desarrollar la capacidad de un niño para tomar iniciativas, el educador debería seguir lo que hace el niño, notar sus intereses y compartirlos. Los educadores que fueron educados para demostrar máximo respeto a sus mayores tal vez no consideren valioso seguir los intereses de un niño ni darle opciones. Se anima a los educadores a reflexionar con sus colegas y con las familias sobre las maneras para encarar el aprendizaje que preparen a los niños para tener éxito en sus culturas. ¿Cómo deberían llamarse? ¿Qué podrían observar los educadores en cada edad para saber si el niño está desarrollando esas maneras de encarar el aprendizaje?