El desarrollo del lenguaje comienza antes del nacimiento. Cuando está en el útero, el bebé entra en sintonía con los sonidos de las voces de sus familiares. Después de nacer, los bebés hacen sonidos, gestos y expresiones que un adulto de confianza interpreta, dando amor y cuidado. Gradualmente, los bebés aprenden que los sonidos, los gestos y las expresiones tienen significado y comienzan a usarlos de manera más intencional.
Los bebés se dan cuenta de todo lo que hace el adulto de confianza; tienen el cerebro diseñado para la imitación. Comienzan a asociar los sonidos, gestos y expresiones del adulto de confianza con experiencias específicas. Pronto empiezan a intercambiar sonidos, gestos o expresiones con el adulto de confianza. El adulto de confianza le tira un beso, y el bebé tira un beso. El bebé dice “¡Ba ba ba!” y el adulto de confianza dice “¡Ba da ba da!”. Esto se llama interacción recíproca.
En este tipo de interacciones, en las que el bebé y el adulto de confianza están totalmente concentrados el uno en el otro y comparten el lenguaje, son fundamentales para el desarrollo del niño. Es a través de esas interacciones que los niños aprenden vocabulario, estructuras de oraciones y competencias sociales. Las maneras en las que las personas interactúan varían según la cultura, y esas interacciones tempranas les enseñan a los niños a comunicarse socialmente en sus comunidades.
Muchos niños tienen familias que hablan un idioma distinto del inglés u otra variante del inglés. Para esos niños, es útil que al menos un adulto de su entorno de aprendizaje hable el mismo idioma o variante idiomática que sus familias. Si esto no es posible, se anima a los educadores a reconocer que el potencial del niño para ser un estudiante multilingüe es un don. Pueden animar a la familia a enriquecer el idioma que el niño habla en la casa, e incluir en el entorno de aprendizaje libros y materiales impresos que reflejen ese idioma. Los niños que tienen una base sólida del idioma que se habla en la casa tienen mejor desempeño con el idioma inglés más adelante en la niñez.
En la primera infancia, debe haber muchas voces de niños en los entornos de aprendizaje. El juego de representación es una de las maneras más importantes en las que los niños pequeños desarrollan el lenguaje. El juego de imitación les da a los niños la oportunidad de experimentar preguntando, respondiendo, negociando y escuchando. En las interacciones del juego, los niños construyen y ensayan líneas argumentales que reflejan las historias importantes en su vida. A menudo, el niño transmite esas historias con lápiz y papel y describe su narrativa usando garabatos, imágenes o palabras.
Leerle al niño es una de las maneras más importantes en las que los educadores pueden apoyar su desarrollo del lenguaje. El educador puede leerle al niño de manera individual sentado en su regazo o en un grupo pequeño; juntos, pueden leer y mirar una amplia variedad de libros de imágenes. Notar y ampliar la participación del niño analizando imágenes, personajes o eventos puede inspirar el amor por la lectura para toda la vida y profundizar su aprendizaje.
La manera en la que los niños aprenden a escribir es similar a la manera en la que aprenden a hablar. Hacen trazos, que gradualmente van pareciéndose a objetos del entorno: una cara, una casa, una flor. Notan los trazos que hace el educador y los imitan, empezando a formar esbozos de letras. Empiezan a reconocer que las letras pueden formar palabras, como su nombre. Aprenden los sonidos que representan las letras y comienzan a usarlas de manera intencional para referirse a cosas. Al principio, su escritura es fonética; es posible que usen solo el primero y el último sonido de una palabra, como “pk” para “park” (parque). Con el tiempo, los niños aprenden patrones de ortografía más estandarizados y usan la escritura para comunicarse de manera más sofisticada.
Conocimientos de fondo
Durante la primera infancia, los niños desarrollan conocimientos de fondo que serán esenciales para su buen desempeño en la escuela. Son conocimientos sobre un tema específico o una manera de encarar el aprendizaje que los niños guardan en la memoria. Los conocimientos de fondo pueden incluir información sobre sí mismos, otras personas, objetos, el mundo que los rodea, creencias, valores, reglas y expectativas en las culturas, entornos e idiomas de los niños. Los niños pueden desarrollar conocimientos de fondo en el idioma que hablan en la casa y, más adelante, transferirlos a otro idioma. A medida que aprenden y crecen, los niños amplían sus conocimientos de fondo.
Por ejemplo, si un niño ha desarrollado sólidos conocimientos de fondo sobre los osos, es posible que conozca los nombres de varias especies de osos, que sepa que hibernan en invierno, y que los osos polares están en peligro de extinción por el calentamiento global. Como resultado de sus conocimientos de fondo sobre los osos, también podría saber los nombres de otros animales que hibernan y algunos datos sobre el cambio climático. En el proceso de aprender sobre los osos, tal vez haya aprendido a usar la biblioteca y sepa la diferencia que hay entre los libros de ficción y los libros de no ficción.
Los conocimientos de fondo son esenciales para la comprensión lectora. Ayudan a los niños a determinar de qué se trata una historia o un texto informativo. Por ejemplo, durante la hora de los cuentos, un niño podría basarse en sus conocimientos de fondo para comentar “¡Sé lo que va a pasar! ¡El oso va a salir de la cueva para buscar comida y bayas!” En este ejemplo, el niño se basa en sus conocimientos de fondo sobre los osos y también en sus conocimientos de fondo sobre cómo participar en conversaciones sobre libros e historias.
Los conocimientos de fondo también permiten que los niños aprendan de manera independiente en entornos de aprendizaje basados en el juego. Ayudan a que participen en el juego imaginativo basado en el lenguaje con sus pares. Por ejemplo, si un niño dice “¡Somos osos! Vamos a hibernar”, un niño con sólidos conocimientos de fondo sobre los osos conseguirá una manta para construir una cueva donde hibernar. En este ejemplo, el niño se basa en sus conocimientos de fondo sobre los osos y en sus conocimientos de fondo sobre cómo participar en juegos de simulación con sus pares.
Cuando comienzan la escuela, todos los niños tienen una base de conocimientos, es decir, conocimientos de fondo que han aprendido de su familia. Los niños suelen tener conocimientos relacionados con las prácticas diarias de sus familias y las competencias adquiridas de trabajos, pasatiempos, tradiciones, idiomas o viajes. Es importante que los educadores averigüen lo que el niño ha aprendido de su familia para que puedan ampliar ese aprendizaje de manera intencional.
Los educadores desarrollan la base de conocimientos de los niños vinculando sus planes al conocimiento específico y a las maneras de encarar el aprendizaje que los niños han obtenido de sus familias. Por ejemplo, un hijo de trabajadores migrantes empleados en la industria de productos lácteos podría saber los nombres de los equipos que se usan en un centro de ordeñe. El educador podría responder incluyendo textos informativos sobre ingeniería en el área de los libros o haciendo que los niños jueguen con tuberías en la mesa de juegos de agua. Los educadores podrían tratar de manera intencional la importancia del trabajo de la familia en la industria de productos lácteos cuando preparen recetas que incluyan leche.
Los educadores podrían buscar maneras eficaces de hacer que las familias de la comunidad participen en el programa para poder aprender sobre sus bases de conocimientos. En el apéndice hay un formulario que los educadores pueden usar para entrevistar a las familias sobre sus bases de conocimientos.
También es importante que los educadores conozcan el tipo de conocimientos de fondo que los niños necesitarán más adelante para participar en el aprendizaje de estudios sociales y de ciencias. Conectar de manera intencional la base de conocimientos de los niños con el lenguaje académico les dará una base sólida para tener un buen desempeño escolar.
- Ciencias Físicas: Los niños desarrollan conocimientos de fondo sobre las ciencias físicas cuando experimentan con elementos sólidos y líquidos, con la tracción y el empuje, y con los sonidos y la vibración. Por ejemplo, el educador podría analizar la transformación de una mezcla líquida en pan sólido cuando horneen un snack.
- Ciencias Naturales: Los niños desarrollan conocimientos de fondo sobre las ciencias naturales cuando observan y cuidan plantas y animales. Hacer actividades de jardinería con los niños pequeños les da una amplia variedad de oportunidades para desarrollar conocimientos sobre el proceso científico.
- La Tierra y el Espacio: Los niños desarrollan conocimientos de fondo sobre la Tierra y el espacio cuando observan el movimiento del Sol y los cambios del clima. Los educadores pueden presentar términos como “rotación” cuando los niños giren en un punto fijo y “traslación” cuando corran en círculo.
- Familia y Comunidad: Cuando empiezan la escuela, todos los niños tienen conocimientos y experiencias para compartir. Los niños desarrollan conocimientos de fondo sobre la familia y la comunidad cuando los educadores reciben con agrado los idiomas y las culturas de todas las familias en el aula.
- Geografía, Seres Humanos y Medio Ambiente: Los niños desarrollan conocimientos de fondo sobre la geografía, los seres humanos y el medio ambiente cuando participan en el cuidado de su entorno de aprendizaje. Los educadores pueden conectar las decisiones diarias que toman los niños sobre los materiales con conversaciones más amplias sobre la sustentabilidad.