El niño desarrolla relaciones de confianza con adultos que le dan afecto y apoyo.
Lo que los educadores podrían observar
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Explora el entorno con la orientación de adultos de confianza
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Busca seguridad y apoyo en el educador primario
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En presencia de personas desconocidas, demuestra ansiedad por separación manteniéndose cerca de los adultos que conoce
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Cuando está en una situación nueva, hace contacto visual con un adulto de confianza para sentirse más seguro
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Prueba y confirma las respuestas de los educadores a su comportamiento (p. ej., trata de agarrar un objeto prohibido y mira al educador para ver su respuesta)
El niño experimenta un sentido de pertenencia en los entornos que vinculan, extienden y afirman a la familia y la comunidad. El niño expresa comodidad y alegría con la diversidad humana.
Lo que los educadores podrían observar
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Juega junto a otros niños
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Se muestra cómodo y a gusto cuando le hablan en el idioma que se habla en su casa
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Llora cuando se va un familiar
El niño desarrolla el sentido de sí mismo notando y desarrollando sus propios intereses, preferencias y capacidades. Desarrolla de manera gradual la conciencia de sí mismo, la seguridad, el orgullo familiar e identidades sociales positivas.
Lo que los educadores podrían observar
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Sonríe cuando se ve en el espejo
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Decide con qué juguetes jugar
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Juega con un objeto más que con otros
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Tiene comidas, objetos de confort o personas favoritas
El niño establece relaciones humanas profundas y afectuosas imaginando lo que otras personas pueden pensar o sentir, y respondiendo con cuidado. El niño reconoce la injusticia y entiende que es dolorosa.
Lo que los educadores podrían observar
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Mira al educador para evaluar su respuesta a una persona o situación nueva
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Da palmaditas en la espalda o toquecitos a los demás cuando están afligidos
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Muestra culpa cuando hiere a alguien o hace algo que no debería
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Distingue entre las acciones amables y las crueles
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Se mantiene cerca y observa en silencio a un niño que está molesto
El niño explora la amistad con sus pares mediante la cooperación y la negociación.
Lo que los educadores podrían observar
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Da y recibe un juguete o una pelota con un adulto o con otro niño, al menos una o dos veces
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Imita las acciones simples de uno de sus pares (p. ej., golpea bloques entre sí)
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Ayuda al educador con las tareas de cuidado (p. ej., estira el pie para que la persona a cargo del cuidado pueda ponerle el zapato)
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Indica preferencias e intenciones respondiendo preguntas de sí o no (p. ej., el niño asiente con la cabeza y le entrega una muñeca al maestro cuando le pregunta si ya ha terminado de jugar con ella)
El niño expresa y maneja sus sentimientos e impulsos.
Lo que los educadores podrían observar
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Busca el apoyo y la atención del educador cuando tiene una dificultad
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Imita las expresiones faciales y los estados de ánimo de los adultos
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Usa el contacto físico para expresar emociones (p. ej., besos, mordiscos, abrazos o palmaditas)
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Frota el objeto de confort o se succiona el pulgar cuando está molesto o cansado
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Repite sonidos o palabras para atraer la atención del educador a sus necesidades y comienza a llorar si el educador no responde con la rapidez suficiente
El niño sigue los ritmos, las reglas y las rutinas del entorno de aprendizaje.
Lo que los educadores podrían observar
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Reconoce que ciertas acciones de los adultos están asociadas a comportamientos esperados (p. ej., espera a que le abrochen el cinturón de seguridad en el cochecito)
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Anticipa rutinas o actividades conocidas (p. ej., observa a un familiar cuando es hora de ir a casa)
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Reconoce que comportamientos diferentes ocasionarán reacciones diferentes en los adultos
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Hace contacto visual con el educador cuando hace algo que está fuera de los límites