El niño desarrolla relaciones de confianza con adultos que le dan afecto y apoyo.
Lo que los educadores podrían observar
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Indica que necesita ayuda de un adulto de confianza (p. ej., si una pelota rueda por debajo de los estantes, mira al adulto y le señala la pelota)
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De vez en cuando, busca la ayuda o la seguridad de la persona a cargo del cuidado cuando juega solo o con sus pares (p. ej., va a darle un abrazo y, después, vuelve a jugar)
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Inicia interacciones y juega con adultos (p. ej., le lleva un libro al adulto para que lo lea)
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Responde a los saludos verbales de los adultos de manera verbal o no verbal; por ejemplo, los saluda con la mano o les tira un beso
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Compartir abiertamente observaciones e información con las familias cuando dejen a los niños y cuando pasen a recogerlos
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Reconfortar al niño con palabras afectuosas y participación positiva (p. ej., abrazar, acurrucar, cantar, leer, bailar, jugar, etc.)
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Hacer de la lectura una experiencia más cercana (p. ej., sostener al niño en su regazo cuando le lea y hacer una pausa para hablar con él sobre las páginas en las que esté interesado)
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Usar un enfoque positivo con los niños; decir lo que pueden hacer en vez de lo que no deben hacer (p. ej., “En el aula, caminamos; puedes correr o saltar cuando vayamos afuera”)
El niño experimenta un sentido de pertenencia en los entornos que vinculan, extienden y afirman a la familia y la comunidad. El niño expresa comodidad y alegría con la diversidad humana.
Lo que los educadores podrían observar
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Se muestra cómodo y a gusto en distintos lugares cuando está con adultos que conoce
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Sigue las rutinas con las que está familiarizado (p. ej., sabe cuál es su silla a la hora de la comida)
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Participar en eventos culturales de la comunidad
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Invitar a las familias a crear libros familiares o compartir álbumes fotográficos de las personas que son importantes para el niño. Guardarlos en un lugar que sea accesible para el niño.
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Asegurarse de que los materiales del entorno de aprendizaje incorporen las culturas de origen de los niños y presentarles la diversidad a través de libros, carteles y rompecabezas
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Permitir que lleven al entorno de aprendizaje objetos que son importantes para el niño y representativos de su familia, comunidad y cultura
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Animar a los niños de todos los sexos a jugar con una amplia variedad de juguetes (muñecas, rompecabezas, disfraces, camiones, etc.)
El niño desarrolla el sentido de sí mismo notando y desarrollando sus propios intereses, preferencias y capacidades. Desarrolla de manera gradual la conciencia de sí mismo, la seguridad, el orgullo familiar e identidades sociales positivas.
Lo que los educadores podrían observar
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Expresa pensamientos y sentimientos diciendo “¡no!”
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Usa un nombre u otra palabra de la familia (p. ej., un apodo o el nombre de una relación familiar, como “hermanita”) para referirse a sí mismo
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Se muestra orgulloso de sus logros (p. ej., sonríe después de dejar la huella de su mano)
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Expresa comodidad y preferencia por comidas y canciones que son culturalmente conocidas
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Se reconoce a sí mismo y se señala cuando se ve en el espejo o en fotografías
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Practicar la humildad cultural:
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Dedicar tiempo a reflexionar de manera crítica sobre sus propios valores, creencias, experiencias y cultura
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Tratar el tema de la dinámica del poder en sus relaciones con las familias
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Cuando sea culturalmente adecuado, dar al niño la oportunidad de que haga una tarea por sí mismo antes de ofrecerle ayuda
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Disfrutar de los intentos y de los logros del niño expresando deleite de manera verbal (“¡Lo lograste!”)
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Ejemplificar el hablar de uno mismo de manera positiva (“¡Guau! ¡Mira qué fuertes son mis piernas! Me ayudan a correr muy rápido”)
El niño establece relaciones humanas profundas y afectuosas imaginando lo que otras personas pueden pensar o sentir, y respondiendo con cuidado. El niño reconoce la injusticia y entiende que es dolorosa.
Lo que los educadores podrían observar
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Usa estrategias conocidas para tratar de ayudar a otros niños que están molestos o tristes (p. ej., lleva con el educador a un amigo que está llorando)
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Nota o desaprueba la distribución injusta (no equitativa) de objetos deseados
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Intenta ayudar con una necesidad percibida (p. ej., abre un armario para alguien que tiene las manos ocupadas)
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Quiere que se recompensen las buenas acciones y que se castiguen las malas acciones
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Reconocer los actos de amabilidad (“Ayudaste a Frannie a encontrar sus zapatos”. “¡Gracias! Tu abrazo ayudó a que Josie se sintiera mejor”)
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Ejemplificar la empatía (“Bill estaba cansado. Me di cuenta porque estaba llorando y, con tu ayuda, le conseguimos la manta con la que duerme. Eso lo hizo sentir mejor y él ha dejado de llorar”)
El niño explora la amistad con sus pares mediante la cooperación y la negociación.
Lo que los educadores podrían observar
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Le quita de la mano a otro niño los juguetes con los que quiere jugar
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Se niega a tomar turnos con un compañero
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Acepta la ayuda de un adulto para negociar conflictos sobre los juguetes
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Expresa interés por jugar con un niño determinado
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Dar tareas simples y materiales de tamaño pequeño para que los niños puedan cooperar en el cuidado de su entorno de aprendizaje; por ejemplo, ofrecer esponjas pequeñas para limpiar la mesa
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Apoyar la curiosidad de los niños por sus compañeros; cuando un niño se acerque a otro, ejemplificar lo que significa “tocar suavemente” y practicar tocar suavemente un animal de peluche
El niño expresa y maneja sus sentimientos e impulsos.
Lo que los educadores podrían observar
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Usa diversas estrategias para manejar sus sentimientos, como alejarse del grupo, buscar un abrazo del educador o sostener un objeto especial
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Le dice al educador “¡Estoy bien!” después de haberse caído
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Dice frases como “Adiós, mami” y señala la puerta para comunicar que extraña a la familia
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Establecer límites claros y coherentes de manera afectuosa
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Incluir objetos suaves en el entorno de cuidado con los que el niño pueda acurrucarse
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Permitir al niño experimentar y sentir sus emociones con libertad y seguridad; nombrar todos los sentimientos, especialmente los intensos, para que el niño comience a relacionar el sentimiento con la palabra
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Nombrar sus propios sentimientos genuinos a medida que surjan (“Me siento muy feliz de estar contigo hoy”)
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Crear un equilibrio entre las actividades ruidosas y las silenciosas en el entorno de aprendizaje y durante todo el día
El niño sigue los ritmos, las reglas y las rutinas del entorno de aprendizaje.
Lo que los educadores podrían observar
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Comienza a afirmarse resistiéndose a las solicitudes del educador
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Intenta agarrar el juguete de uno de sus pares, pero quita la mano en respuesta a la mirada del educador
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Dar alternativas y sustitutos apropiados (p. ej., “Veo que quieres la muñeca. ¿Puedes tener el perrito mientras esperas?” o “Las sillas son para sentarse. Puedes treparte en los trepadores”)
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Usar indicaciones conocidas, como atenuar las luces, poner música, cantar una canción o mostrar una imagen para señalar una transición
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Cuando le da indicaciones a un niño:
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Primero, captar la atención del niño
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Usar un lenguaje simple
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Dar una indicación a la vez
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Usar un lenguaje positivo (p. ej., “Sé suave con las manos” en vez de “No pegues”)
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Dar tiempo a los niños para que respondan a la indicación
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Seguir con el reconocimiento positivo