El niño desarrolla relaciones de confianza con adultos que le dan afecto y apoyo.
Lo que los educadores podrían observar
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Casi siempre se calma cuando lo consuela un adulto que conoce
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Muestra preferencia por un educador conocido mediante expresiones faciales y gestos (p. ej., sonríe o ríe)
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Inicia y mantiene interacciones con los educadores (p. ej., sonrisas, gestos o expresión verbal)
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Llora, hace sonidos o usa movimientos del cuerpo para expresarle a la persona a cargo del cuidado que necesita ayuda, atención o consuelo
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Busca la respuesta de los educadores en situaciones inciertas (p. ej., cuando un desconocido entra a la habitación)
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Si es posible, visitar a las familias en la casa y hablar sobre los valores, la cultura, las fortalezas y las necesidades de ellos
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Identificar a la persona principal a cargo del cuidado de cada niño que haga la mayoría de las rutinas diarias y conozca bien al niño y a la familia. La persona principal a cargo del cuidado es responsable de los registros del niño, de supervisar su desarrollo y de mantener un vínculo estrecho con la familia
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Cuando haga las tareas de cuidado principal, considerar:
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El idioma que el niño habla en la casa
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La continuidad cultural con la familia del niño
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Los programas del educador y del niño
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Las disposiciones del educador y del niño
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Crear un entorno de aprendizaje que sea un lugar receptivo y predecible para todos los niños y familias, es decir, que haga sentir seguros, relajados y cómodos a todos los miembros de la comunidad
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Crear un espacio cómodo para amamantar dentro del aula, y usar imágenes y letreros para informarles a las familias que el programa celebra la lactancia
El niño experimenta un sentido de pertenencia en los entornos que vinculan, extienden y afirman a la familia y la comunidad. El niño expresa comodidad y alegría con la diversidad humana.
Lo que los educadores podrían observar
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Expresa satisfacción o alegría cuando hay un adulto de confianza presente
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Desarrolla identidad cultural a través de las interacciones de cuidado diario, los olores de los artículos domésticos y los sonidos
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Balbucea diversos sonidos e imita la entonación y los sonidos de los idiomas que se hablan en la casa
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Mira más las caras que se parecen a las de los adultos conocidos de confianza
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Podría reaccionar de manera diferente a las personas que no se parecen a sus familiares y que hablan otros idiomas u otras variantes idiomáticas, o podría interactuar de manera diferente con ellas
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Hablar con la familia sobre las prácticas de cuidado que siguen y adoptar prácticas similares en el entorno de aprendizaje
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Ayudar a las familias a identificar, encontrar y recibir los apoyos necesarios para desarrollarse y prosperar (p. ej., comida, vivienda, recursos de salud mental y libros en la casa)
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Como mínimo, aprender algunas palabras simples básicas, especialmente saludos, en el idioma que las familias hablan en la casa
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Ofrecer oportunidades para que el bebé interactúe con todo tipo de personas llevándolo a caminar por el barrio y presentándoselo a los vecinos
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Expresar compañerismo. Sonreir cuando el bebé sonría y reir cuando el bebé se ría (“Estoy feliz de estar contigo”)
El niño desarrolla el sentido de sí mismo notando y desarrollando sus propios intereses, preferencias y capacidades. Desarrolla de manera gradual la conciencia de sí mismo, la seguridad, el orgullo familiar e identidades sociales positivas.
Lo que los educadores podrían observar
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Descubre las partes del cuerpo y explora su propio cuerpo (p. ej., se observa las manos, se agarra los dedos de los pies)
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Explora la cara y otras partes del cuerpo de otras personas (p. ej., toca la boca, el pelo o las manos de la persona a cargo del cuidado)
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Responde con gestos (saluda con la mano, sonríe) o vocalizaciones (hace chillidos) cuando dicen su nombre
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Protesta cuando no quiere hacer algo (p. ej., arquea la espalda para evitar sentarse en la silla)
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Se mira en el espejo
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Visitar a las familias en su casa; pedirles que compartan con usted las fortalezas, necesidades y preferencias del niño
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Dar a las familias la bienvenida al entorno de aprendizaje:
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Saludar a las familias en el idioma que hablan en la casa
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Informarles que pueden quedarse en el entorno de aprendizaje todo el tiempo que quieran
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Aprender a pronunciar con precisión el nombre del niño
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Interactuar con el niño haciendo contacto visual y relatando lo que hace (“Veo que te estás mirando las manos. ¡Mira! Te estás tocando la nariz con la mano”)
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Demostrar al niño que es importante atendiendo físicamente sus necesidades y respondiendo rápido a ellas
El niño establece relaciones humanas profundas y afectuosas imaginando lo que otras personas pueden pensar o sentir, y respondiendo con cuidado. El niño reconoce la injusticia y entiende que es dolorosa.
Lo que los educadores podrían observar
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Sonríe cuando ve que le sonríen, sobre todo una persona que conoce
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Reacciona cuando alguien está triste o molesto; esa reacción podría incluir sorprenderse, hacer contacto visual o ponerse molesto
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Observa las caras de los demás para saber cómo se sienten
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Mostrar respuestas emocionales auténticas a las situaciones
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Responder rápido y con afecto hacia el niño
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Notar cuando los niños estén incómodos y darles consuelo
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Nombrar las emociones (p. ej., “feliz”, “triste”, “enojado”, “asustado”, “entusiasmado”, etc.)
El niño explora la amistad con sus pares mediante la cooperación y la negociación.
Lo que los educadores podrían observar
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Observa a bebés y a otros niños e imita sus sonidos, acciones y movimientos
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Demuestra interés y alegría en la interacción con otros niños y adultos, que expresa con gestos, expresiones faciales y vocalizaciones como balbuceos, exclamaciones y risas
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Participa en interacciones con el educador durante períodos breves (p. ej., hacer rodar una pelota, jugar a “¿Dónde está el bebé?”)
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Crea juicios de valor sobre los demás observando sus acciones de cooperación o de falta de cooperación
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Trata de tocar a otros niños o los juguetes con los que están jugando
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Dedicar tiempo a estar con los bebés; valorar su esfuerzo por comunicarse con usted
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Darles tiempo a los bebés para que jueguen cerca unos de otros
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Prestar atención cuando el bebé observe a otros niños que juegan con un objeto; entregar el objeto al bebé y decir “¿Te gustaría sostener esto?” o “Es tu turno”
El niño expresa y maneja sus sentimientos e impulsos.
Lo que los educadores podrían observar
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Manifiesta necesidades con sonidos o movimientos (p. ej., gira la cabeza, busca el pecho o llora cuando tiene hambre, o alcanza un objeto deseado de confort)
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Se relaja o deja de llorar cuando recibe consuelo, especialmente de un adulto que conoce (p. ej., cuando lo arropan o le hablan suavemente)
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Responde a indicaciones emocionales y situaciones sociales (p. ej., llora cuando otros bebés lloran)
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Sonríe, saluda o ríe en respuesta a una interacción positiva con un adulto
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Se consuela agarrando, succionando o tocando algo cuando está cansado o estresado (p. ej., se calma cuando agarra o toca una manta suave)
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Ocuparse de su cuidado personal para que sus sentimientos y sus estados de ánimo estén bien regulados
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Dormir bien
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Comer con regularidad
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Tomar descansos
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Reflexionar con amigos y colegas de confianza sobre las alegrías y los desafíos de educar a niños pequeños
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Hacer una lista de los apoyos positivos en su vida
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Consolar a un niño que esté llorando
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Responder a las indicaciones y vocalizaciones del bebé expresando preocupación por sus sentimientos y seguridad para poder cubrir sus necesidades (“Estás llorando mucho. Ya voy. Te alzaré en brazos. Me estás avisando que quieres el biberón”)
El niño sigue los ritmos, las reglas y las rutinas del entorno de aprendizaje.
Lo que los educadores podrían observar
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Desarrolla gradualmente una mayor coherencia en los patrones del sueño, de la vigilia y de las comidas
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Anticipa las interacciones de rutina y participa en ellas (p. ej., estira los brazos hacia el educador para que lo alce)
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Participa en algunos comportamientos regulares (p. ej., canta o balbucea para dormirse; va a la silla alta cuando tiene hambre)
Formas en que los educadores pueden favorecer el desarrollo del niño
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Desarrollar una rutina individualizada que sea predecible y coherente para que el niño aprenda que se atenderán sus necesidades; no todos los niños tendrán el mismo programa
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Asignar grupos de cuidado primario para que un educador haga la mayoría de las tareas diarias importantes, como las transiciones, el cambio de pañales, la alimentación y dar confort
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Responder a las indicaciones del niño tan pronto como sea posible e informar verbalmente al niño que usted reconoce sus sentimientos
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Usar palabras para expresar lo que el niño esté pidiendo (p. ej., “Estás frotándote los ojos, así que parece que ya tienes un poco de sueño”)